Nos la jugamos por hacer el trekking, a pesar de posibles problemas con el acceso por la nevada reciente, y el cerro nos premió con un entorno blanco espectacular.
Pudimos subir el Canoitas sin novedad, y a excelente ritmo, junto a un grupo muy buena onda y variado, que incluyó a una socia del DAV de Alemania.
A la bajada, y con el calor del día, el escenario cambió completamente, mostrándonos las dos caras de la ladera este del Cordón San Francisco.