Las últimas semanas se han caracterizado por una marcada inestabilidad climática, especialmente en la montaña. Inicialmente se había organizado una subida al cerro Pintor, tan querido por los socios, que incluso requirió dos salidas oficiales debido a la alta demanda. Sin embargo, las condiciones meteorológicas no acompañaron este esperado ascenso y la actividad debió cancelarse.
No obstante, las ganas de montaña se mantuvieron intactas, por lo que buscamos un plan alternativo: el cerro Ñipa. Si bien el Pintor destaca por los vibrantes colores de sus laderas, el Ñipa no se quedó atrás. Nos recibió con un paisaje dominado por una floración abundante y un verdadero mar de chaguales en flor.
Desde la cumbre pudimos contemplar —no sin cierta nostalgia— al gran Pintor, completamente cubierto de nieve, y también el cordón que conecta el Ñipa con el Provincia; una ruta que podría enlazarse con el Valle Suizo y el Naranjo, formando así una travesía circular.
Descendimos contentos y con el ánimo en alto. Aunque el “tercer tiempo” debió postergarse, nos despedimos con la certeza de que pronto volveremos a encontrarnos en una nueva salida. ¡Vamos por más!