Diaporama

Nuevo Parque Cuenca Andina, hotspot de biodiversidad para el Maule

Hace más de 40 años, en la cordillera de la Región del Maule, una familia tomó una decisión poco común: comprar un territorio no para explotarlo, sino para protegerlo. Los bosques que habían recorrido desde niños estaban en riesgo de ser reemplazados por plantaciones forestales. Frente a esa amenaza, decidieron actuar. Así comienza la historia de lo que hoy es Parque Cuenca Andina, un territorio de más de 12.800 hectáreas ubicado en la precordillera de Los Queñes, comuna de Romeral, en la cuenca del río Teno. Este espacio abarca toda la cuenca del estero Los Pejerreyes, desde los 700 hasta los 2.700 metros de altura, conectando distintos ecosistemas que van desde el bosque esclerófilo del centro de Chile hasta ambientes altoandinos con lagunas de montaña. En este diaporama conoceremos cómo un antiguo predio familiar, el Fundo La Palma, fue conservado durante décadas por la familia Dörr y finalmente protegido a perpetuidad mediante un Derecho Real de Conservación, abriendo sus puertas al público en octubre de 2025 en colaboración de la Fundación Tierra Austral. El territorio alberga una extraordinaria biodiversidad: más de 120 especies de plantas, bosques de roble, coihue y ciprés de la cordillera, además de ecosistemas donde conviven especies del centro y del sur de Chile. Entre su fauna destacan el cóndor, el pato cortacorrientes, el carpintero negro, el loro tricahue, reptiles como los lagartos gruñidores, y varias especies de flora, fauna y fungi en categoría de conservación. Pero Cuenca Andina no es solo naturaleza. También es historia cordillerana. Por generaciones, arrieros han recorrido estas montañas con sus caballos, dejando huellas, puestos y corrales que forman parte del patrimonio cultural del lugar. Sus rutas atraviesan quebradas, bosques y pasos cordilleranos que conectan antiguamente Chile y Argentina. Hoy el parque busca ser un espacio para la educación ambiental, el senderismo y el encuentro con la montaña. Los visitantes pueden recorrer senderos que siguen antiguas huellas arrieras, explorar quebradas con cascadas y pozones, y caminar hacia lagunas altoandinas con vistas al complejo volcánico Planchón-Peteroa.