Diaporama

Tupungato y Tupungatito: Miradores de Estrellas en los Andes Centrales

El Tupungato, con sus imponentes 6.570 msnm, es la montaña más alta de la Región Metropolitana y la sexta de Chile. Este gran estratovolcán se alza en la frontera entre Chile y Argentina, dominando el paisaje andino pese a no ser visible desde Santiago. A inicios de 2025, un equipo expedicionario del DAV, tras una ascensión al Nevado de Piuquenes, se propuso alcanzar su cumbre por la ruta normal desde el lado chileno. En enero de 2026 la expedición logró su cumbre, siendo un hito tanto en el programa “6000’s” del Club como en el proyecto “16 regiones, 16 cumbres”. Al mismo tiempo, un poco más al sur, el Tupungatito (5.600 msnm), un volcán activo y menos frecuentado, recibía a otra expedición del Club. Su ascenso, aunque de menor altitud, no es menos demandante: largas jornadas de aproximación, laderas de escorial volcánico y, en altura, un paisaje sobrecogedor de cráteres, fumarolas activas y una laguna verde intensa que da vida a un entorno casi irreal. Ambas montañas comparten mucho más que su cercanía geográfica: forman parte del mismo sistema volcánico andino y se encuentran dentro del Parque Nacional Glaciares de Santiago, un territorio de alta montaña que resguarda glaciares, cuencas hídricas y ecosistemas únicos de los Andes centrales. Desde el lado chileno, el acceso a ambos volcanes comienza por el cajón del río Colorado, una puerta de entrada común que conduce a valles amplios, áridos y remotos, donde la logística, la autonomía y la capacidad de adaptación son fundamentales. En ambos casos, la aproximación es larga y progresiva, permitiendo que la montaña se revele poco a poco: primero en el horizonte, luego en sus glaciares y finalmente en su carácter. Tanto el Tupungato como el Tupungatito exigen resistencia física, planificación y trabajo en equipo. En este diaporama, ambas expediciones se entrelazan en un solo relato: cómo se formaron los equipos, cómo se prepararon, cómo vivieron cada jornada y qué significó enfrentarse a dos montañas tan cercanas como distintas, dos verdaderos “miradores de estrellas” en el corazón de los Andes centrales.